Indio (Gian Maria Volonte) es un
despiadado asesino que con ayuda de su banda de 14 esbirros consigue escapar de
su prisión y poner en alerta a todos los bancos de la región.
En este contexto, dos hombres: el
manco (Clint Eastwood) y el coronel Douglas Mortimer (Lee van Cleef), se
asocian para dar caza al Indio y a toda su banda, sobre la que caen sendas
recompensas.
Los motivos que impulsan a ambos
son diferentes: el manco es un cazarrecompensas y sólo le interesan las
recompensas de los bandidos, pero el coronel Mortimer tiene además un interés
personal por matar él mismo al Indio, el violador de su hermana, lo que provocó
que ella se suicidara.
El manco se gana la confianza del
Indio liberando a uno de sus bandidos e infiltrándose así en su banda, pero
tanto él como Mortimer son descubiertos más tarde, lo que desencadena un
trágico final.
LA MUERTE TENIA UN PRECIO